¿Necesita cambiar el ajedrez?
Carlsen, Nakamura y Levy Rozman proponen nuevos caminos para popularizar (aún más) nuestro juego favorito
Levy Rozman lo señaló el pasado martes en su charla con los dos mejores ajedrecistas del mundo, Magnus Carlsen e Hikaru Nakamura. (Igual hay algún otro jugador que merece pelear por el puesto, pero la clasificación de la FIDE dice eso ahora mismo). El caso es que Rozman, más conocido como GothamChess por siete millones de seguidores, les preguntó a sus colegas cómo era posible que estuvieran con él en ese momento, en lugar de jugar el Tata Steel en Wijk aan Zee, considerado nada menos que el Wimbledon del ajedrez.
Fausti en el Tata Steel
En tierras neerlandesas, por cierto, Faustino Oro participa en el torneo B, el Challengers, cuyo ganador conseguirá un pase directo para el Masters del año que viene. Si ganara, lo que no parece fácil, sería la primera vez que un chico de 13 años (la edad que tendrá en 2027) juegue dicha competición. No sabemos cómo terminará la cosa este año. Fausti acaba de perder su primera partida después de un comienzo fulgurante. Hace mucho que no escucho a sus odiadores, por cierto, pero cuando el pibe de oro juega sin la presión de luchar por las normas de GM, es aún mejor.
Perderse Wimbledon
Pero volvamos a Barcelona, donde tuve el privilegio de charlar con Carlsen, Rozman y Nakamura. Espero añadir pronto nuevo material en Damas y Reyes a mi crónica para ‘El Mundo’, que abrió este viernes la sección de Deportes del diario.
El trío de astros estaba allí en el marco del ICE, la mayor feria del mundo del juego, pese a que esos mismos días se jugaba en tierras neerlandesas uno de los grandes torneos del año. Si fueran tenistas, solo se entendería su ausencia en Wimbledon en el caso de estar lesionados, lo que evidentemente no era el caso.
«Creo que es una situación muy singular», empezó Nakamura. «Tengo que compaginar la creación de contenidos con intentar jugar al ajedrez de forma profesional y, para mí, en esta etapa de mi carrera, solo hay unas pocas cosas que aún no he logrado, al contrario que Magnus. Para mí, lo único que realmente tiene valor es intentar ganar el Candidatos para poder jugar por el título en el Campeonato del Mundo. Ese es mi único interés. De lo contrario, preferiría dedicarme a crear contenido todo el día, todos los días».
Por otro lado, arguyó Hikaru, «es un torneo muy largo». «Estar tres semanas en un mismo lugar no me atrae mucho, aunque si no fuera porque me clasifiqué para el torneo de Candidatos, sin duda estaría allí compitiendo». El americano aprovechó para deslizar una queja: «Otro gran problema con los espectadores que siguen el ajedrez es que no hay un calendario fijo de eventos, ni una lógica clara sobre qué evento es más importante. Creo que la falta de una norma establecida de torneos que sean clasificatorios para el título definitivo es realmente un gran problema. Y creo que sería mejor si tuviéramos, por ejemplo, seis torneos que se consideraran los mejores del mundo, algo parecido a lo que ocurre en la ATP».
Carlsen se lo pensó mejor
Carlsen tenía otra coartada: «Yo consideré seriamente jugar el Tata Steel este año, no porque sea el Wimbledon del ajedrez ni nada por el estilo, sino porque creo que es bueno plantearme retos de vez en cuando... Pero en cierta medida, tampoco me apetece demasiado pasar tres semanas en un torneo clásico, aunque creo que puede ser bueno para mí obligarme a afrontar ese reto. En mi caso, pensé dejar la decisión en suspenso hasta después del nacimiento de mi hijo y, tras un par de semanas de mucho cansancio, pensé: no voy a estar tres semanas jugando ajedrez clásico si puedo tomarme un descanso. Sin duda, es un problema que haya intereses contradictorios, que haya formatos contrapuestos y que no tengamos un ciclo común, un objetivo común para hacer avanzar el ajedrez».
Imagino que estos argumentos no convencerán a todo el mundo. Ya hablaremos más sobre el asunto en Damas y Reyes, pero para que este boletín no sea monográfico, me gustaría recordar otro acontecimiento.
‘Jaquelandia’, ajedrez y servicio público

Este sábado se estrena en Radio Nacional de España el podcast ‘Jaquelandia’. Cuando leas estas líneas, ya podrás escucharlo. Julián Valerio es el alma de este proyecto, que él define como «un punto de partida para contar historias humanas atravesadas por el ajedrez, para poder hablar de cultura y tener charlas más pausadas con personajes del mundo del ajedrez y de la cultura».
Todos los sábados, RNE colgará un nuevo episodio de este pódcast, en el que participan Manuel Azuaga y Pedro Vicente. En el primer programa, los oyentes escucharán la historia de Graciela y sus amigas, que aprendieron a jugar al ajedrez después de cumplir 70 años. «Se conocieron en clase, se hicieron amigas y ahora se van juntas de vacaciones ‘de ajedrez’ a Conil. ¡Y hasta organizan torneos!».
Artículos de todos los colores
Esta vez no he dado demasiado la brasa con los últimos artículos publicados en Damas y Reyes, aunque hay unos cuantos que merecen una visita a la página. Hemos conocido el informe médico de la muerte de Daniel Naroditsky, hablé un poco del duelo entre GothamChess y Julien Song y entrevisté a este último. Y pronto haré algo con la conversación que tuve con Rozman, previa a nuestro segundo encuentro en Barcelona.
También conté el paso de David Uclés por Ajedrez con Cabeza, donde recibió su premio más original y menos literario. Hablamos de los nuevos ritmos de juego aprobados por la FIDE, que han dejado bastante satisfecho a Carlsen, y muchas más noticas, que puedes descubrir si navegas un poco por nuestra página.
Y como siempre, te pido que reenvíes este boletín a tus amigos, pero solo a los buenos.



